Los educaron para ser los dueños del mundo. Estudiaron en mejores colegios que sus padres, aprendieron idiomas, viajaron, se formaron en Universidades, ampliaron sus conocimientos con Másters, posgrado, cursos…y hoy los llaman la Generación Perdida.
Son ellos, los jóvenes con menos de 30, los que por debajo de los 25 años ya no acceden a puestos de trabajo, una realidad que desde hace años azota a nuestro país, y que parece no desvanecerse nunca.
Según la Encuesta de Población Activa recién publicada, la tasa de paro de los menores de 25 años alcanzó el 52% en el primer trimestre. Los datos de la EPA revelan, pues, que ya hay más jóvenes que quieren trabajar en paro (921.000) que con empleo (850.000). Solo en los años ochenta ocurrió algo similar, aunque el récord alcanzado entonces (48,3% en 1985) empieza a quedarse corto en la comparación. En el trimestre que cerró 2001, el desempleo juvenil había alcanzado el 48,5%.
Esta es una de las realidades.
Por otro lado está el tema de que muchos de los grandes talentos de este país también los estamos perdiendo, pero porque en lugar de quedarse se han marchado a trabajar allí donde los han valorado. La fuga de ceberos que nos asola, y que sólo podrá calcularse dentro de unos años, cuando seamos capaces de cuantificar el valor de esas pérdidas. De hecho, de los pocos datos que se tienen (que puedan ser completamente veraces) yo recojo este: 2011 cerró por primera vez en 10 años con un saldo migratorio negativo según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Salieron de España más personas (507.740) de las que entraron (417.523). Entre los primeros, miles de jóvenes que han ayudado a que el número de residentes españoles en el extranjero se haya incrementado en más de 300.000 personas desde el comienzo de la crisis, según el Censo de Españoles Residentes en el Extranjero.
¿Estamos en el buen camino? Lo pongo en duda. Es más, en mi opinión, las medidas de recorte del Gobierno están generando más y más paro. Una de las soluciones sería el emprendimiento y el autoempleo; fomentando la creatividad, el valor añadido y lo que será el futuro de España; un future que aún buscamos. Pero a base de deteriorar dos pilares del desarrollo como son la Sanidad y la Educación no considero que podamos hacer frente al medio-largo plazo a la generación de puestos de trabajo.
Seguramente con la llegada de Hollande al poder, la hegemonía de Merkel y sus constantes órdenes a nuestro Gobierno (órdenes acatadas sin rechistar) cesen ante la llegada de nuevas posturas que busquen construir y no destruir, que es lo que en Europa se está haciendo con España.
Mientras tanto, os dejo esta reflexión. Dedicada a todos los que no encuentran una salida.
A pesar de ser el futuro de nuestro país a la deriva.











